jueves, 5 de septiembre de 2013

10 Consejos para escribir un cuento de Julio Cortazar


 1. No existen leyes para escribir un cuento, a lo sumo puntos de vista.

 “Nadie puede pretender que los cuentos sólo deban escribirse luego de conocer sus leyes… no hay tales leyes; a lo sumo cabe hablar de puntos de vista, de ciertas constantes que dan una estructura a ese género tan poco encasillable”. (Algunos aspectos del cuento) 

 2. El cuento es una síntesis centrada en lo significativo de una historia.

 El cuento es “…una síntesis viviente a la vez que una vida sintetizada, algo así como un temblor de agua dentro de un cristal, una fugacidad en una permanencia”… “Mientras en el cine, como en la novela, la captación de esa realidad más amplia y multiforme se logra mediante el desarrollo de elementos parciales, acumulativos, que no excluyen, por supuesto, una síntesis que dé el "clímax" de la obra, en una fotografía o en un cuento de gran calidad se procede inversamente, es decir que el fotógrafo o el cuentista se ven precisados a escoger y limitar una imagen o un acaecimiento que sean significativos”. (Algunos aspectos del cuento) 

 3. La novela gana siempre por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knock-out.

 “Es cierto, en la medida en que la novela acumula progresivamente sus efectos en el lector, mientras que un buen cuento es incisivo, mordiente, sin cuartel desde las primeras frases. No se entienda esto demasiado literalmente, porque el buen cuentista es un boxeador muy astuto, y muchos de sus golpes iniciales pueden parecer poco eficaces cuando, en realidad, están minando ya las resistencias más sólidas del adversario. Tomen ustedes cualquier gran cuento que prefieran, y analicen su primera página. Me sorprendería que encontraran elementos gratuitos, meramente decorativos”. (Algunos aspectos del cuento) 

 4. En el cuento no existen personajes ni temas buenos o malos, existen buenos o malos tratamientos. 

 “…en literatura no hay temas buenos ni temas malos, solamente hay un buen o un mal tratamiento del tema”. “Tampoco es malo porque los personajes carecen de interés, ya que hasta una piedra es interesante cuando de ella se ocupan un Henry James o un Franz Kafka”… “Un mismo tema puede ser profundamente significativo para un escritor, y anodino para otro; un mismo tema despertará enormes resonancias en un lector, y dejará indiferente a otro. En suma, puede decirse que no hay temas absolutamente significativos o absolutamente insignificantes. Lo que hay es una alianza misteriosa y compleja entre cierto escritor y cierto tema en un momento dado, así como la misma alianza podrá darse luego entre ciertos cuentos y ciertos lectores”. (Algunos aspectos del cuento) 

 5. Un buen cuento nace de la significación, intensidad y tensión con que es escrito; del buen manejo de estos tres aspectos. 

 “…el cuentista trabaja con un material que calificamos de significativo... El elemento significativo del cuento parecería residir principalmente en su tema, en el hecho de escoger un acaecimiento real o fingido que posea esa misteriosa propiedad de irradiar algo más allá de sí mismo… al punto que un vulgar episodio doméstico… se convierta en el resumen implacable de una cierta condición humana, o en el símbolo quemante de un orden social o histórico… los cuentos de Katherine Mansfield, de Chéjov, son significativos, algo estalla en ellos mientras los leemos y nos proponen una especie de ruptura de lo cotidiano que va mucho más allá de la anécdota reseñada”… “La idea de significación no puede tener sentido si no la relacionamos con las de intensidad y de tensión, que ya no se refieren solamente al tema sino al tratamiento literario de ese tema, a la técnica empleada para desarrollar el tema. Y es aquí donde, bruscamente, se produce el deslinde entre el buen y el mal cuentista”. (Algunos aspectos del cuento) 

 6. El cuento es una forma cerrada, un mundo propio, una esfericidad. Señala Horacio Quiroga en su decálogo: 

“Cuenta como si el relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento”. (Del cuento breve y sus alrededores) 

 7. El cuento debe tener vida más allá de su creador. 

 “…cuando escribo un cuento busco instintivamente que sea de alguna manera ajeno a mí en tanto demiurgo, que eche a vivir con una vida independiente, y que el lector tenga o pueda tener la sensación de que en cierto modo está leyendo algo que ha nacido por sí mismo, en sí mismo y hasta de sí mismo, en todo caso con la mediación pero jamás la presencia manifiesta del demiurgo”. (Del cuento breve y sus alrededores) 

 8. El narrador de un cuento no debe dejar a los personajes al margen de la narración. 

 “Siempre me han irritado los relatos donde los personajes tienen que quedarse como al margen mientras el narrador explica por su cuenta (aunque esa cuenta sea la mera explicación y no suponga interferencia demiúrgica) detalles o pasos de una situación a otra”. “La narración en primera persona constituye la más fácil y quizá mejor solución del problema, porque narración y acción son ahí una y la misma cosa… en mis relatos en tercera persona, he procurado casi siempre no salirme de una narración strictu senso, sin esas tomas de distancia que equivalen a un juicio sobre lo que está pasando. Me parece una vanidad querer intervenir en un cuento con algo más que con el cuento en sí”. (Del cuento breve y sus alrededores)

 9. Lo fantástico en el cuento se crea con la alteración momentánea de lo normal, no con el uso excesivo de lo fantástico. 

 “El génesis del cuento y del poema es sin embargo el mismo, nace de un repentino extrañamiento, de un desplazarse que altera el régimen “normal” de la conciencia”… “Sólo la alteración momentánea dentro de la regularidad delata lo fantástico, pero es necesario que lo excepcional pase a ser también la regla sin desplazar las estructuras ordinarias entre las cuales se ha insertado… la peor literatura de este género es sin embargo la que opta por el procedimiento inverso, es decir el desplazamiento de lo temporal ordinario por una especie de “full-time” de lo fantástico, invadiendo la casi totalidad del escenario con gran despliegue de cotillón sobrenatural”. (Del cuento breve y sus alrededores) 

 10. Para escribir buenos cuentos es necesario el oficio del escritor. 

 “…para volver a crear en el lector esa conmoción que lo llevó a él a escribir el cuento, es necesario un oficio de escritor, y que ese oficio consiste, entre muchas otras cosas, en lograr ese clima propio de todo gran cuento, que obliga a seguir leyendo, que atrapa la atención, que aísla al lector de todo lo que lo rodea para después, terminado el cuento, volver a conectarlo con sus circunstancias de una manera nueva, enriquecida, más honda o más hermosa. Y la única forma en que puede conseguirse este secuestro momentáneo del lector es mediante un estilo basado en la intensidad y en la tensión, un estilo en el que los elementos formales y expresivos se ajusten, sin la menor concesión… tanto la intensidad de la acción como la tensión interna del relato son el producto de lo que antes llamé el oficio de escritor”. (Algunos aspectos del cuento)

Tomado de:
http://comoescribiruncuento.blogspot.com/2013/08/10-consejos-de-julio-cortazar-para.html

martes, 3 de septiembre de 2013

Escritos de piedra

Descubrí que la poesía era
Una forma de retratar el
paraíso que experimentaba
en cada viaje del hongo,
retratar lo que veía
al alejarme de la realidad
y luego otra forma de que
la poesía me ayudara a
sobrellevar mi vida […]

Warren Ulloa

Bajo la lluvia Dios no existe

Soy una escritora frustrada. Me siento con mi taza de café en esta banca tan fresca que siempre mira hacia la calle, me encanta este lugar en la cafetería de Santiago. Cuento los coches que pasan delante de mis ojos y en intervalos regulares sorbo la taza con toda la paciencia del mundo, las espirales de vapor que emanan son tan densas que apenas y puedo ver a través de ellas. Estar en este lugar es mi regalo de los viernes, aquí puedo esconderme. Somos solo yo, mi banca, mis espirales de vapor y mi taza de café.

Estudié filología en la universidad, bueno, comencé a estudiarla. Al segundo año dejé de asistir por la constante reprobación de mis profesores viejos. No pude soportar su modo de vida, su crítica destructiva, su forma cuadrada de ver al mundo. Cuando me catalogaron como una inútil abofeteé al que tenía más cerca, me puse en pie con mi mochila y salí del lugar. No regresé nunca y no lo haré en esta vida. El sistema tiene tantas aristas que repele mi redonda existencia.

Sin darme cuenta he tomado una servilleta y la he rayado un poco con un texto vacío y sin sentido. Lo releo, lo examino. Arrugo el papel y lo tiro al piso. No sirve de nada, o tal vez solo para limpiarse la nariz después de un estornudo. Mi sueño era ser una gran escritora, era poder hablar con las personas del mundo sin querer cambiarlas, solo dialogar con ellas, compartir… Pero el Señor Mundo no compartía mi punto de vista y puso a todos en mi contra.

Trabajo en un call center, porque de sueños y esperanzas no vive el hombre. Me paso todo el día contestando las llamadas de extranjeros que tienen suficiente billete como entrar en pánico si olvidaron la contraseña de seguridad de su Blackberry. A veces, tengo que quedarme a deshoras escuchándolos hablar de un tema u otro que no se relaciona con el servicio al cliente. Pongo el teléfono en mute y comienzo a despotricar contra ellos y su suerte. Algunas veces lloro de la envidia, porque ellos tiene a alguien que los escucha, aunque sea por unos segundos en un comentario fuera de lugar. ¿Quién me escucha a mí?

-Nena, ¿ocupas un refill?

-No need.

Veo como Santiago se aleja, ingresando de nuevo al local. Antes de pasar el marco de la puerta, recoge el papel que he tirado.

Abrazo mis rodillas sobre la banca y las arrullo, todavía con mi taza de café a mano. He dejado muchas cosas detrás de mi [mi familia, mis amigos y poco a poco cada uno de mis sueños]. Soy una persona frustrada en todo el sentido de la palabra, tengo diecinueve años ya estoy harta de vivir.

Cuando enterraba mi cabeza entre las rodillas, oigo unos pasos que se acerca hasta mí.

            -Creo que esto te pertenece.

Levanto mi mirada y veo el papel arrugado

-¿Bótalo quieres?

-No es mío, no puedo botarlo. Tal vez te sea de provecho.

-Si lo he tirado al suelo es porque es una puerta cerrada.

-A veces la vida no abre puertas-dejó el papel a mi lado, arrojándolo con un imperceptible movimiento de muñeca- pero siempre se puede quebrar una ventana. Vete a casa, ya estamos cerrando.

Lo miro darme la espalda y marcharse. Tuve la impresión de que me acababa de darme una bofetada.

Siempre que Santiago me habla sucede lo mismo.

En parte es una de las razones por las que tomo café aquí y no en ningún otro lugar.
Tomo la servilleta y la estiro. La meto dentro de un desvencijado cuaderno que utilizo para llevar los reportes de las llamadas. Dejo la taza y sus estelas de vapor nublado sobre la banca. Creo que iré a casa a jugar un rato con la servilleta. No sé porqué ahora la siento tan pesada como una piedra.  


Nath'Z Retana 


lunes, 2 de septiembre de 2013

Un cuento por Semana



A todos los que quieran publicar un cuento, están invitados a participar.

La temática es sencilla, me envían un cuento, y así como lo envían, será publicado sin edición.

Se puede de cualquier tema.

Se recomienda no hacer cuentos muy largos para facilitar su lectura.

neoperegrino@hotmail.com

Todos los derechos, son del autor del cuento, el blog solo es una ventana y un medio de publicación.

Cualquier asunto de edición o posibilidades de publicación impresa, será tratado directamente con el autor del cuento en cuestión.